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Engineering

Serverless es genial... hasta que tu producto tiene éxito y tu factura se dispara

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Serverless es genial... hasta que tu producto tiene éxito y tu factura se dispara

Llevamos unos años en los que parece que si no despliegas tu aplicación en Vercel, Heroku o usas veinte servicios hipergestionados de AWS, te has quedado atrás. Todo el mundo te vende el “serverless” como la solución mágica para lanzar tu producto sin complicaciones, sin tener que preocuparte por la infraestructura y con la promesa de pagar solo por lo que usas.

Sinceramente, esto ya cansa.

La teoría del “paga solo por lo que usas” queda muy bien en las presentaciones y en las rondas de financiación. Es un argumento de venta perfecto. Subes tu código a una plataforma mágica, haces clic en “deploy” y voilà, tu aplicación está en línea sin que tengas que configurar un solo servidor. Es como magia, y eso es lo que te venden.

El momento de la resaca

Pero claro, luego llega la realidad. Tu producto empieza a ganar tracción, el tráfico se dispara y empiezas a recibir miles de visitas. Deberías estar celebrándolo, pero en su lugar estás pensando aterrorizado en la factura que te va a llegar a final de mes.

Estás pagando por cada función que se ejecuta, por cada consulta a la base de datos, por cada gigabyte de ancho de banda. Estás pagando por el “Impuesto de la Nube”. Y ese impuesto no es pequeño. Puede ser un porcentaje enorme de tus ingresos, especialmente si tu producto tiene éxito.

“Serverless” es solo un término de marketing muy bien tirado para decir que tu código corre en el ordenador de otro, y ese otro te va a cobrar a un precio elevado por cada interacción que tu aplicación tenga con su infraestructura. Al final, estás penalizando tu propio éxito. Tu margen de beneficio tiene un techo que te impone tu proveedor.

Representación del vendor lock-in en arquitecturas serverless y el secuestro de infraestructura
El temido "Vendor Lock-in": Cuando la comodidad inicial de la nube se convierte en una jaula para tu arquitectura.

El secuestro silencioso de tu arquitectura

Pero esto no acaba aquí. También está el tema de la arquitectura. Cuando usas servicios serverless, estás acoplando tu aplicación a una arquitectura propietaria. Estás diseñando tu producto para que funcione en un entorno específico, con ciertas limitaciones y costes.

Si mañana deciden subirte la tarifa, no puedes simplemente cambiar de proveedor, sino que te encuentras con que tienes que refactorizar tu código para adaptarlo a la nueva plataforma. Has externalizado tu arquitectura y te has atado de pies y manos a un proveedor que puede cambiar las reglas del juego en cualquier momento.

No estoy diciendo que volvamos al pasado y montemos servidores físicos en la oficina. Pero sí creo que es importante ser conscientes de las limitaciones y los costes ocultos del “serverless”. Es una solución cómoda para lanzar rápido, pero no es la panacea para todos los casos. Si tu producto tiene éxito, es probable que tengas que replantear tu arquitectura y migrar a una solución más tradicional para mantener tus costes bajo control.

La rentabilidad de mancharse las manos y tu Soberanía Digital

Un VPS bien configurado, un entorno Dockerizado y un Nginx bien afinado, en un servidor de 40-80 euros al mes, pueden manejar el mismo tráfico que una plataforma mágica de un solo clic que te costaría bastante más. Eso sí, requiere remangarse, pelearse con la terminal, saber de sistemas, lidiar con contenedores y olvidarse de los atajos. Pero la tranquilidad de saber que tus costes operativos son fijos, vendas lo que vendas, es algo que no tiene precio.

La comodidad extrema es un lujo que te puedes permitir cuando estás validando una idea y no tienes usuarios. Pero cuando la cosa va en serio, la previsibilidad y el control absoluto de tus datos y tu infraestructura lo son todo. Si tu factura de servidores se incrementa al mismo ritmo que lo hacen tus clientes, no necesitas facturar más, necesitas una arquitectura de verdad.

Si eres dueño de tu marca, empieza a ser dueño de tu infraestructura.